Arica… en cautiverio un año más

Hoy, 07 de junio del año 2010, se cumplen 130 años de la Batalla de Arica, una de las más importantes de la Guerra del Pacífico. Como resultado final de la contienda bélica producida de 1879 a 1883, aparte de la muerte de miles de valientes compatriotas y del surgimiento de las inmortales figuras de Grau, Bolognesi, Ugarte y Cáceres entre otros, nos fueron injustamente arrebatadas las provincias de Tarapacá y Arica, las cuales junto a Tacna -la única que volvió a la patria en 1929- fueron ocupadas por el ejército invasor chileno y a pesar del fin de la guerra no nos fueron devueltas; produciéndose en esas “provincias cautivas” la llamada “chilenización”, consistente en intentar desterrar todo lo peruano “por la razón o por la fuerza”.

Y todo eso ¿para qué? Los ciudadanos de Arica y Tarapacá no han disfrutado en todos estos años ni en la actualidad del desarrollo económico y social evidente en otras ciudades de ese país, lo cual es inaceptable, y no debemos permitir que los actuales habitantes de estas sagradas tierras, sean tratados como ciudadanos de segunda categoría, marginados y perjudicados por el hecho de que los sucesivos Gobiernos de Chile prefieren invertir y modernizar como si el país comenzara más al Sur.

Por otro lado, y a pesar del tiempo transcurrido desde el fin de la guerra, es evidente la desconfianza y animadversión mutuas que existe entre la gran mayoría de peruanos y chilenos. En nuestro caso, es evidente que aunque muchos no lo digan o traten de negarlo, las heridas producidas por la ocupación, saqueo, y desmembración de nuestro territorio -aparte de las masacres producidas en más de un caso contra la población civil por el ejército invasor- no han podido ser olvidadas ni perdonadas en el inconsciente colectivo. En lo que respecta al caso chileno, subsiste la preocupación por el actual desarrollo económico y social del Perú que de manera sostenida se viene produciendo en los últimos años, pues ese auge puede derivar en el fortalecimiento de nuestras Fuerzas Armadas, con lo cual la eventualidad de un futuro conflicto bélico sería de imprevisibles consecuencias.

Este movimiento surge con la intención en primer lugar, de expresar a nuestros queridos hermanos ariqueños y tarapaqueños, de que en el Perú no les hemos olvidado ni lo haremos jamás, y nos preocupamos por sus problemas, inquietudes y necesidades por cuanto los sentimos como propios. En segundo lugar, con el fin de que peruanos, chilenos y ciudadanos del mundo podamos opinar libre, civilizada y respetuosamente sobre la posibilidad de una legítima reincorporación de nuestras amadas Arica y Tarapacá, tema fundamental en nuestra historia común, pocas veces debatido alturadamente. Y finalmente, concientizar a la población peruana y chilena, así como a toda la comunidad internacional, a fin de comprender que este asunto -uno de los grandes problemas no resueltos de América Latina-, únicamente culminará definitivamente, cuando de manera pacífica y por la propia voluntad de los pueblos de ambas naciones, las provincias cautivas de Arica y Tarapacá vuelvan al seno de su verdadera e histórica patria, Perú.

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